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La Internet de las Cosas

La Internet de las Cosas

 

Este artículo es una especie de continuación al ya publicado «Big Data, Big Peligro» e intenta clarificar esa frase que últimamente leemos por todos lados: IoT, Internet of Things. Espero que quede algo digerible porque hay muchos datos que incluir…

La Internet de las Cosas no es una promesa que este por llegar, ya es una realidad. Las tecnologías que se han desarrollado en los últimos años en pequeñas redes van encaminadas a conectar el máximo numero de dispositivos, entre ellos y con nosotros.

El ejemplo más cercano del IoT está en nuestro propio hogar, donde electrodomésticos, servicios online y pequeños gadgets de todo tipo ya pueden estar conectados a Internet. El otro gran ámbito de acción son las ciudades avanzadas o «Smart Cities». En ellas el Internet de las Cosas se aprovecha para medir parámetros externos (temperatura, energía, actividad, luz, humedad, errores, etc.) de forma automática y sin interacción humana. Esos datos viajan a centros de procesamiento para tomar las decisiones mas adecuadas (ejem!) en tiempo real.

Por ejemplo, son muchas las ciudades que ya están implementando redes de sensores en multitud de puntos como alarmas, semáforos, alcantarillas, vehículos, alumbrado… con el fin de mejorar su habitabilidad. Hay mejoras curiosas e interesantes como, por ejemplo, el control de los peatones que pasan por un determinado cruce para optimizar automáticamente el tráfico en esa misma zona.

Esto da miedito! Sigamos…

Procesadores pequeños…

Uno de los requisitos fundamentales del IoT es que sus elementos deben ser pequeños, no nos valen los procesadores «clásicos» de ordenador. No importa tanto que sean sencillos o poco potentes, tienen que ser algo mucho más pequeño que lo actual y de consumo menor. Los smartphones, con sus procesadores ARM o los SoC de Intel, hace ya tiempo que trabajan en este sentido. Por ejemplo: termostatos, altavoces, hornos, cuantificadores personales,… aprovechan sobremanera la tecnología ya desarrollada para móviles. Se ha llegado a inventar de todo! (por ejemplo, camisetas con cámara «Made in Spain»). 

Otros muchos gigantes de este sector están haciendo sus primeros pinitos en esta misma lucha: MediaTek (¿recuerdas las zapatillas con GPS?), Samsung, Qualcomm, etc. También hemos vivido el nacimiento de Aurdino, adorado por la comunidad y basado mayoritariamente en procesadores RISC de Atmel, permite que cualquier persona con unos conocimientos básicos de electrónica y programación pueda diseñar e implementar sus ideas. Y su futuro puede ser todavía más relevante en la Internet de las Cosas por su acercamiento y sintonia con el inminente Windows 10.

Adquiriendo datos…

El procesador se encarga de «gestionar» la información pero ésta debe venir de otro tipo de dispositivos: los sensores. Es el elemento hardware que une nuestra tecnología con el entorno, capturando los datos que nosotros deseemos.

La llegada de Arduino ha permitido que cualquiera pueda hacer sus propios inventos. Esto ha ayudado mucho en el bajo coste de los componentes y el enorme abanico de accesorios que tenemos disponibles: sencillos botones, sensores de ultrasonidos, de luz o de distancia, sensores táctiles, acelerómetros, potenciómetros de humedad y temperatura, altitud, presión… casi cualquier cosa que imaginemos que pueda medir «algo» está en Arduino.

Si salimos del mundo Arduino, lo habitual es que muchas de las compañías detrás del IoT tengan la capacidad de diseñar y fabricar sus propios sensores, de forma que sus posibilidades son ilimitadas. A medida que se vayan estudiando nuevas necesidades en el mercado se irán creando los sensores para satisfacerlas convenientemente.

Moviendo esos datos…

Ya tenemos los datos almacenados en un pequeño ordenador, pero éste no es lo suficientemente potente como para poder procesarlos de forma rápida. ¿Qué hacer? Mover esa información a otro ordenador a través de algún canal de comunicación.

Muchos de los protocolos de comunicación tradicionales continúan vigentes en IoT y sus futuras mejoras serán clave. Hablamos por ejemplo de conexiones de red local vía Ethernet o de transmisión inalámbrica a través de conectividad móvil, según sean los requisitos en cada ubicación. Por ejemplo, estas dos opciones son las contempladas por Vodafone e IBM en sus ciudades conectadas, donde las velocidades de conexión que permitirán los próximos protocolos, como el 5G, serán la base de la conectividad de largo alcance del IoT.

Pero también hay nuevos protocolos que han sido ideados pensando en el IoT y la comunicación de objetos entre ellos y a corta distancia. Un ejemplo es NFC o también Bluetooth 4.0, que tiene el apellido de «Low Energy» precisamente porque está pensado para ser implementado en sistemas con baterías reducidas como, por ejemplo, pulseras cuantificadoras.

El aspecto energético ha sido durante muchos años el caballo de batalla en las comunicaciones, precisamente por los altos consumos de sus componentes. Los diseñadores y fabricantes actualmente lo tienen en el punto de mira para continuar su mejora. Ese cuidado con el consumo irá asociado a los estándares de comunicación que nos irán llegando en el futuro, como LiFi, la transmisión de datos a través de la luz.

Fin del rollo. Todo esto no es CiFi, es ya una realidad!

    Wogker

    Wogker

    Un webmaster chapado a la antigua!